Estamos
a gusto, estamos a gusto con nuestra vida, estamos a gusto yendo a recoger a
los niños al colegio, esperándolos de cuclillas para que se nos abracen ante la
mirada de los demás padres, estamos a gusto con nuestro refresco de cola y tres
cubitos en la tarde de más de cuarenta grados, estamos a gusto escuchando
nuestra música, tumbados en la cama y con los ojos cerrados, estamos a gusto
viendo programas en nuestra televisión de mas pulgadas que la del vecino,
estamos a gusto levantándonos temprano para ir a nuestro trabajo y poder cobrar
llegado el final de mes, estamos a gusto cenando a una hora más o menos
marcada, estamos a gusto acudiendo a reuniones familiares cada cierto tiempo,
estamos a gusto reemplazando a una persona cuando la anterior ha decidido salir
de nuestras vidas, también lo estamos apurando lo poco que queda del bote de
kétchup, estamos a gusto viendo películas en el cine, sentados en un
restaurante esperando que el camarero se acerque para atendernos, teniendo sexo
con personas que apenas conocemos, sentados en un bar bebiendo, si, sin duda lo
estamos, esperando quince minutos para que se abra la puerta del colegio y
salgan los niños en una estampida incontrolable de gritos, tragando mierda
sobresaturada en azucares, lo estamos cuando nos sentamos a tragarnos programas
carentes de sentido alguno creados por productores que apenas saben distinguir
una mierda hasta que no la tienen en la cara, estamos a gusto madrugando como
esclavos a horas que ni deberían existir para ir a nuestro trabajo para repetir
una y una vez la misma actividad esperando que esa semana no te echen y puedas
tener algo de dinero a final de mes, menos de lo que te mereces y lo justo para
que sigas atrapado, estamos a gusto yendo a ver a familiares que no soportamos,
ya sea con la excusa de una celebración, ya sea por compromiso, por favor, que
sea familia no significa que le debas nada, algo fruto de la casualidad que te
ata de por vida, estamos a gusto dejando que alguien se escape, alguien que
pensaste que le importabas, lo justo para sustituirte cuando tuvo la
oportunidad, pero no importa, porque siempre habrá alguien nuevo y en cuanto
tengas tu juguete, te olvidaras del viejo, estamos a gusto dejando que nos
bombardeen con cánones estéticos, políticos, religiosos, morales siempre y
cuando sean en forma de película de hora y media de relleno, a gusto con esperar durante una hora a que
nos preparen una comida con total desgana que devoramos con las ganas que
faltaron al preparar y que sabe igual que el mantel que cubre la mesa, apoyados
en una barra dejando que los cuarenta grados de la copa nos consuman la poca
vida que nos queda, estamos a gusto sonriendo a personas que no nos importan
más alla de saber cuánto gritaran cuando estén en nuestra cama, si, sin duda
estamos a gusto con nuestra vida.
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